"C.C. era de estatura mediana, robusto, delgado y con una energìa vital fascinante; su presencia irradiaba una especie de halo de poder y magia que se acrecentaban cuando se acercaba a uno y mencionaba cualquier cosa. De esta manera me sentì cuando se acercò y me dijo que las mujeres de su grupo habìan logrado la proeza de escuchar conversaciones entre nahuales acaecidas hacìa un siglo o màs... Mi mente se activò y casi sin esfuerzo me llevò a una posible explicaciòn basada en la Teorìa Sintèrgica. Lo mirè a los ojos recordando una ocasiòn, en mi casa, cuando su mirada salvaje y desafiante se habìa posado en la mìa, provocàndome un temor irracional. Dudè en hablar, pero sus ojos ahora eran suaves y casi tiernos...
C.C. muchas veces nos dijo que no le importaba nada nuestra amistad y que jamàs fuèramos a pensar que nuestra relaciòn se basaba en afecto y cariño. El mundo cotidiano repleto de estructuras, convencionalismos e hipocresìas era, para el Nahual, despreciable y no merecìa la menor atenciòn. Cierto, la mayorìa de la gente vivìa allì, dentro de sus càrceles psicològicas y sus convencionalismos e importancias personales, pero no asì èl ni nadie de su grupo ìntimo. Esto ùltimo lo repetìa constantemente: "el mundo cotidiano es manejable con el dedo meñique; la energìa debe ser utilizada para lograr la libertad." Sin embargo, las palabras del Nahual nos deprimìan y muchas veces llegamos a percibir el mundo y a nosotros mismos en èl como algo sombrìo y triste, frìo y sin esperanza. (...) Tardàbamos meses en recuperarnos del terrible impacto que nos causaba una de sus visitas, y al final el temor a verlo era mayor que el deseo de encontrarnos con èl. Sus palabras confirmaban nuestro estado: " Un contacto con el Nahual es un evento terrible del cual cuesta trabajo recuperarse. La fuerza de la personalidad del Nahual es mayùscula e indefinible".
Su principal tàctica era la invitaciòn a quedarnos con èl y su grupo abandonàndolo todo. (...) Por fin llegò el dìa del retorno a Mèxico. El Nahual nos llevò al aeropuerto dicièndonos que no sabìa si nos volverìa a ver puesto que, al igual que Don Juan, èl y su grupo tendrìan que desaparecer en el otro mundo y el momento ya estaba cercano. Necesitaba de una masa crìtica para lograrlo y deseaba nuestra energìa. A Terita (mi esposa) la habìa invitado a quedarse con Florinda Donner. Y a mì que necesitaba de mi cerebro para ayudarlo a comprender eventos inexplicables. Antes de bajar del coche, insistiò en que me quedara, pero no lo hice...(...)
El grupo màs cercano al Nahual estaba formado ìntegramente por mujeres. Algunas que yo conocì eran Carol, la mujer Nahual, Nuri, su hija, Florinda Donner, y Ana. Todas tenìan algo en comùn algo que las diferenciaba del resto de las mujeres que yo habìa conocido antes, exceptuando algunas de Tepoztlàn: un anhelo por la libertad y una fuerza con un vacìo de sentimientos mundanos (...) todas eran delgadas y hombrunas.
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Una mañana Florinda nos llamò por telèfono informàndonos que el Nahual habìa tenido que viajar en busca de los indios de su grupo, los cuales se sentìan celosos y molestos por nuestra presencia. Cuando el Nahual regresò de su viaje nos dijo que Nuri habìa sido secuestrada y que èl habìa tenido que viajar cientos de kms. para rescatarla. Los indios se habìan dado cuenta de nuestra presencia y de todas las enseñanzas que recibìamos y deseaban vengarse. Nuri fue rescatada despuès de una lucha feroz, pero los indios le habìan cortado el cabello como una advertencia (...)
Nos advirtieron tener cuidado en la calle, pues nos vigilaban y en cualquier momento podìamos sufrir una agresiòn...Castaneda nos hablò de las gordas, dos mujeres del grupo ìntimo que se habìan opuesto al liderazgo del Nahual. Èste habìa tenido que emplear toda su energìa para someterlas, pero en lugar de lograrlo habìa desencadenado en ellas una crisis de locura cuyo desenlace habìa sido la muerte. La historia era macabra y me produjo una sensaciòn desagradable...
Tambièn opinaba que el Universo era un lugar en donde lo que imperaba era la violencia y la predaciòn de unos seres sobre otros. Yo me oponìa a esa visiòn defendiendo al mundo como un sitio regulado por el amor. El Nahual se burlaba de mì diciendo que lo importante era la energìa personal y el poder...(...)
En la primera noche de mi visita al Nahual en Los Àngeles, èste se reuniò sòlo con los hombres y al regresar al hotel me encontrè con una Terita furiosa, reclamando el porquè las mujeres habìan sido eliminadas del encuentro. Le expliquè que la decisiòn no habìa sido mìa, y màs calmados nos fuimos a dormir. La noche estuvo llena de presencias extrañas dentro de nuestro cuarto, y despuès nos enteramos, tambièn de nuestros compañeros. Era como si unos ojos y oìdos sutiles estuviesen observàndonos, incluyendo el contenido de nuestros sueños. Supusimos que era el Nahual y su gente quienes asì nos vigilaban.(...)
Continuamente nos hablaba de dejar atràs el ego y nos instruìa en tècnicas para borrar nuestra historia personal. La principal de èstas era la recapitulaciòn, consistente en reintegrar eventos e imàgenes del pasado, recuperando de ellas todas las cargas energèticas asociadas. (...)
No he vuelto a ver al Nahual y a veces me pregunto si el ave de la libertad pasò encima de mì y yo la dejè pasar o si todo lo que vivì fua una pieza màs del enrejado de mi vida... El Nahual nos advirtiò varias veces que su estrategia no era la misma que la de Don Juan y que nunca llegàramos a pensar en nexos de cariño o dependencias emocionales con respecto a su persona. Esto fue difìcil de digerir y de aceptar, pero al final de cuentas resultò cierto. El Nahual desapareciò y nunca lo he vuelto a ver. No resultò un maestro con continuidad y espìritu de permanencia y protecciòn hacia sus discìpulos. Eso me enseñò a no depender de figuras de poder en mi camino y ciertamente constituyò un empujòn hacia la independencia y la libertad.
Le agradezco ese gesto difìcil pero necesario..."

Extraordinaria misiva de Grinberg que demuestra una vez màs que el Camino del Guerrero no es un juego. Es un compromiso de vida y muerte, no apto para dèbiles y "ay pobrecito`s de mì".
El que publicò esta carta, escrita en 1993 o 1994, afirma que en ella se ve claramente que C.C. asesinò a Grinberg.
Otra absoluta estupidez de un detractor que entra en la categorìa de los perdedores: no ha leìdo la obra de C.C. y mucho menos, no ha practicado nada; otro cadàver pues...
Recuerden que el nagualismo conlleva muchas veces la muerte, pues las tècnicas, las acciones y principalmente, el encuentro con el Nagual es terrorìfico, devastador. Claro, con verdaderos naguales, no con charlatanes patanes autodenominados naguales que tanto abundan ùltimamente. Asì que: ojo, si le entran a este camino con un compromiso serio, pònganse listos y apresten bien los cojones porque si no, blanquearàn sus huesos al sol.
El Desafiante.